jueves, 16 de agosto de 2007
Hoy quisiera aprovechar para reflexionar sobre los partidos de pretemporada.

El otro día aludían, no recuerdo en qué retransmisión -¿TV3?- al hecho de jugar giras que te obligan a recorrer medio mundo contra rivales que dan risa -¿o es que alguien ve un potencial suficiente al Mission Hills como para militar ni que sea en la 2ºB española?- a cambio de sustanciosas cantidades de dinero (se habla de unos 2 millones de euros por pachanga)

Por una parte es evidente que el fútbol evoluciona. Si lo hace a mejor o a peor, cada cuál que lo juzgue como crea conveniente. A mi, me sigue gustando.

Y este proceso requiere inversiones y gastos importantes. Los futbolistas cobran más -los dirigentes también- los traspasos se pagan más caros, etc… y en definitiva, el nivel de excelencia -el mismo que tanto persigue Calderón para su Madrid- sube. La contraprestación es clara: lo bueno se hace pagar.

Para sufragar esos gastos, los 5-6 millones que haya ingresado el club en sus arcas no van nada mal. Puede que no sean una solución definitiva, pero en el fondo ayudan, ¿para que engañarnos?

Pero claro, todo debate requiere de dos posiciones si no opuestas, si diferentes. Puntos de vista a partir de los cuales dirimir cuál de ellos puede ser más sensato y consecuente. Y salió a relucir el tema de las pretemporadas en Europa.

Sin viajes largos, con estancias en climas mucho más agradables, partidos con los que coger la forma poco a poco sin esfuerzo alguno para ganar y las posteriores invasiones de campo de aficionados locales como locos por sacarle un garabato a los Ronaldinho, Messi, Eto’o o Henry.

Los rivales son igualmente asequibles. ¿Quien no recuerda sin ir muy lejos, las etapas de Van Gaal ante equipos 100% amateur? vamos, que si no les metías una docena es que habías jugado rematadamente mal o que los milagros existen. La principal diferencia está en que por estos bolos no se ingresa dinero y en el caso de hacerlo, no se llega, ni de lejos, a las cantidades que te pagan los derrochadores asiáticos a cambio de partidos, más de exhibición que de preparación.

¿Entonces en qué quedamos? esa es la pregunta, claro que sí. Pues parece que seguimos sin tener una convincente respuesta. Yo, personalmente abogo por las giras. Por supuesto, tienen sus consecuencias y pasan cierta factura, pero pienso que si en ella los partidos se saben gestionar no tiene por qué pasar nada (imporatante). Cabe dosificar bien el esfuerzo y los daños colaterales serán menores. Si la estancia se produce por un espacio de tiempo adecuado no hay problema. Lo malo son aquellos viajes a media temporada a las pirámides de Egipto y volver o el que te obliga a posponer la salida de las vacaciones para acudir a Sudáfrica. El futbolista no asimila en absoluto el cambio radical al que se le somete y en pocas horas se encuentra jugando un partido frente a rivales a los que les va la vida en ese match, para muchos de ellos, el más importante que van a jugar en sus carreras.

Además, debo reconocer que Laporta tiene razón. La tiene cuando dice que hace dos años se viajó también a tierras asiáticas y el equipo hizo doblete. A los hechos, por todos conocidos hay que remitirse. ¿Si entonces se pudo, por qué no ahora? existe una plantilla mejorada, las ausencias más importantes desde entonces son…¿Van Bommel, Giuly y Van Bronckhorst? sólo que aquel año tan especial vestían el famoso calzón rojo…sobre el que tengo mi propia teoría. Otro día la argumentaré.

En definitiva, que a pesar de no ser “lo ideal” tampoco vamos a rasgarnos las vestiduras por ello y decir que irse 10 días al lejano oriente sea enterrar la temporada.

Por cierto, y hablando sobre la pretemporada. Curioso es también, el ver la importancia que se le da a ciertos partidos y resultados.
Hoy por ejemplo, el del Barça en Múnich. Si gana -y además convence- todo el mundo deberá echarse a temblar. Se habrá ganado a un rival de entidad, bien reforzado, en su propio campo y que anda mejor físicamente, pues ya ha iniciado su andadura en la reconquista de la Bundesliga. Si bien habrá quien le reste importancia…
Sin embargo, si se pierde… en Madrid dirán que no hay para tanto, que los nombres no hacen equipo -¿Sneijder, Drenthe y un central de 30 millones sí?- y aquí, que es un encuentro más de preparación y que no importa el resultado, que falta rodaje, recuperar jugadores lesionados, confiar en el equipo, etc…

Vamos, que se trata de una moneda de dos caras, que se presta siempre a una interpretación “conveniente” con la que sacar buenas conclusiones, o cuanto menos evitar motivos de preocupación. Que a estas alturas, sea en China, en Holanda o en Barcelona, ya es importante…

Tags: Barcelona, pretemporada, giras

Publicado por Silver_3.1 @ 23:44
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