Término que se emplea en nuestro fútbol -en parte gracias a Don Florentino Pérez- en referencia a la decadencia que una desmesurada ambición puede crear en un organismo o entidad (léase si se prefiere, Real Madrid C.F.)
Entendiendo el párrafo anterior como una breve acepción de la palabra me gustaría reflexionar hoy sobre esta sorprendente -por lo menos para mí- notícia publicada por el
diario As en su edición digital:
El Galaxy da 36 millones a Zidane por una campaña
Lo primero que he pensado es si eran 36 millones de dólares o si se estaba ofreciendo la equivalencia en euros. Poco después me he dado cuenta que a pesar de tratarse de la divisa europea, daba igual: ¡era una burrada!
Estamos hablando de darle a un jugador retirado y que por lo tanto se desconoce como se encuentra físicamente, una cifra que en el fútbol europeo ¿triplicaría? el sueldo de las grandes megastrellas del momento. Que si,
Zidane fue un superclase, nadie va a negarlo, pero ahora permanece inactivo. Y eso es también una realidad. No tiene ritmo de competición y ni siquiera se sabe si ahora mismo el fútbol es su principal motivación.
La contratación por parte de los angelinos y su presidente -
Alexi Lalas- obedece a una estrategia claramente de merchandising y publicidad. ¿Por qué apuesta sinó, un equipo estadounidense por
Zidane? pero si apenas conocen su carrera más allá de los goles en la final del
Mundial de Francia 98 y el gol de
la novena en
Glasgow.
Por lo menos la mayoría de aficionados, muy noveles aún en eso que ellos se empeñan en llamar
soccer, porque ellos son tan chulos que se toman la licencia de llamar
fútbol (football) a otro deporte…¡ni que ellos lo hubiesen inventado!
Ahora cabe seguir cómo evoluciona el tema. ¿Un bulo de verano? sería lo más normal si bien de los americanos me lo puedo esperar todo. Incluído lo que apuntaría a un nuevo galacticidio.
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