Hace casi 5 meses escribía un artículo que titulé
Ciao Fabio. La situación en
la casa blanca era complicada y la destitución de
Capello al frente del
Real Madrid se intuía próxima. Pero el fútbol es muy caprichoso y se le brindó la oportunidad de seguir al italiano
Cómo continúa la historia y cómo acaba, todo el mundo lo sabe. La fe mueve montañas y el madridismo lo demostró. Se aferraron a sus posibilidades, y en un arreón final de temporada espléndido, se hicieron con un título que el
Barcelona regaló y por el que el
Sevilla anduvo corto de fuerzas en su lucha para hacerse con él.
Se abría con ello un debate en el madridismo. Filtrado el más que posible acuerdo con
Schuster para que el técnico alemán del
Getafe relevara a
Capello en el banquillo la próxima temporada, eran muchos los que entonces veían necesaria la continuidad del "sargento" italiano. Su presencia como entrenador del equipo había comportado discplina y juego de equipo, alejado de la brillantez y el
glamour de los antaño llamados
galácticos. El
Bernabéu se aburrió durante gran parte de la temporada, pero y qué? lo importante, aunque se diga lo contrario, no es participar, sinó ganar. Para los equipos grandes sí. El nivel de exigencia es superior y se deben levantar títulos -de cierta relevancia- a final de campaña para que ésta se considere exitosa y positiva.
Existía pues la duda de qué iban a hacer
Calderón y
Mijatovic. La noticia tardó, pero saltó de boca del director deportivo.
Capello se iba. Había hecho lo que se le pide a quien ocupa un cargo como el suyo (ganar) pero no valía para asegurarle su continuidad. Durante la temporada, el fútbol rácano parecía ser algo menos que una anécdota, un efecto colateral. Halando claro: el fin justificaba los medios.
Fabio fue el clavo ardiendo al que muchos se acogieron. Su resultadismo ya probado en una larga trayectoria en clubes de primer nivel así se lo hacía creer a la clase dirigente blanca, la misma que ahora en un cambio de criterio cruel y lleno de hipocresía, le ejecuta.
Gracie Fabio. Arrivederci (
Italia te espera)
Schuster será salvo sorpresa, su sustituto. Relevará al italiano y se encargará de defender el título. Falta por ver si esta nueva -y repentina- apuesta por un fútbol algo más vistoso y que sentenció al italiano, se ejecutará de la misma forma con el alemán. ¿Será más benevolente
Calderón? ¿Tendrá paciencia con
Schuster si a éste no le acompaña la flor de
Capello? no pasa cada año que tu rival te regale una liga...
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