El tiempo pone a cada uno en su sitio. Una frase esta, que nadie se atreve a cuestionar. Afortunadamente así suele ser, aunque a veces el tiempo tarde algo más de lo que debería...
Mucho se ha hablado, desde que en
Can Barça se celebran títulos -qué casualidad- de un posible trato de favor por parte de la
Federación que encabeza
Ángel María Villar. Inexistente así como nunca demostrado.
Anoche, a 3 jornadas para el final, con dos aspirantes al título jugando sus encuentros, los colegiados de nuestro fútbol con sus actuiaciones, se encargaron de demostrar, a parte de una ineptitud ya habitual, que no existe tal complot de ayuda que tanto se ha querido denunciar desde los medios afines al madridismo.
No, no voy a decir que el
Madrid mereciera perder. Ni siquiera he visto el partido completo para juzgar. El
Deportivo no estaba en condiciones de repetir el
centenarizo de aquel 6 de marzo de hace ya 5 años, por muchos maletines que les pudieran prometer. El
Madrid ahora se lo cree, se ve cerca del título y va a por todas. Con eso, tenía más que suficiente para superar su encuentro frente a los gallegos. Pero no por eso, se deben de obviar detalles que si bien no influyeron en demasía ayer, si lo pueden hacer en próximos partidos.
En efecto, me refiero al gol de
Sergio Ramos, el 1-0.
Van Nistelrooy se sirvió de la mano en esa jugada para controlar un balón y él mismo
lo reconoció aunque se excusó en un acto reflejo...claro, se le fue la mano. Entonces que
Ronaldinho diga que se le fue la pierna con
Belenguer y listos. Y con eso no digo que la sanción para ambas jugadas debiera ser la misma.
Pero lo que si es cierto es que ese gol no debió subir al marcador y aunque los de
Capello hubiesen ganado igual, las dosis de sufrimiento hubiesen sido infinitamente mayores. Especular si habría pasado otra cosa ya es mucho especular, demasiado.
Por supuesto, el holandés tuvo que ver una cartulina amarilla que no vio, y eso no sería del todo importante si no estuviésemos hablando de un jugador que llevaba acumuladas cuatro y que por lo tanto, esa tarjeta acarreaba suspensión para el que se presume, trascendental partido en la
Romareda de
Zaragoza dentro de 15 días.
Y no, no da igual. Hablamos del hombre cuyos goles mantienen vivo al equipo y que sin esa garantía, el partido en la
Romareda podría ponerse mucho más difícil todavía.
Y claro, después de esto, me pregunto dónde se esconde el "
justiciero"
Mijatovic...¿dónde está la mano negra ahora? ¿no es está demostrando pues que la justícia de este señor es más que relativa y selectiva? ¿ya no ve cosas raras? ¿las volverá a ver si pierde el liderato y por consiguiente la liga?
Por otro lado tenemos al
Barcelona. Los blaugrana despiertan ahora, cuando puede que sea demasiado tarde. Víctoria ajustada pero justa, ante un
Getafe que sabiendo jugar bien al fútbol, con buenos jugadores, recurre demasiado al juego sucio, a la patada, a la marrullería. Saltó al campo el equipo de
Schuster planteando un partido bronco y se salió con la suya. Sacaron de quicio a los locales, llegando a ser expulsado
Ronaldinho, muy motivado anoche. Y lo fue de manera justa, a pesar de reaccionar -y no pretendo justificar lo que hizo- de una forma absolutamente comprensible.
Por favor, dejemos de lado la hipocresía. La acción que protagonizó el brasileño fue fea, inapropiada, sancionable. ¿Pero quién no reacciona mal ante ese marcaje que le hacía
Belenguer? Le entró con el brazo por delante, patada fuerte abajo, y con el jugador en el suelo, le pasa los tacos por la pierna... ¿qué se le pide a
Ronaldinho, que se levante y le de las gracias al defensa del
Geta? ¿que se ría sin más y siga jugando como si nada hubiese pasado? ¿qué reaccione como si no tuviese sangre en las venas?
De forma absolutamente comprensible, se encendió el público que no comprendía el criterio para sancionar la jugada. Y
Belenguer vio cartulina amarilla, más por la presión popular que por un criterio arbitral claro y rotundo.
A partir de ahí, el
Barça sacó la casta y trabajó el resultado como pudo y como supo hasta el final. No se podía permitir sorpresa que encaminara el título hacia el eterno rival. Lo consiguieron, sufriendo eso sí en el tramo final a manos de un
Getafe que aprovechó para tener sus mejores oportunidades, ante un equipo con diez algo cansado.
Si, hay liga. Muy posiblemente la haya hasta la última joranada. Lo que está claro es que no hay, ni ha habido
Villarato. Hechos como los de ayer lo demuestran.