Ya está. Ya se encuentra la liga donde muchos querían, con el
Real Madrid de
Capello al frente, dispuesto a saciar una sequía de títulos que se viene prolongando desde hace ya más de 3 años.
Claro está, la competición debe estar igualada, así es más emocionante. No conviene pues, que la gane siempre el mismo, y si éste es el
Barça, mucho menos.
Hoy se ha consumado el esperado cambio en la parte alta de la clasificación. El
Madrid toma el relevo al frente, pero que nadie se engañe no lo hace por su fútbol brillante y por sus méritos contraídos en las 34 jornadas disputadas, sinó más bien por los contínuos despropósitos de sus rivales, que con plantillas superiores no han sabido sentenciar cuando se les ha presentado ocasión.
Sigue el ahora líder sin jugar a nada, con más corazón que cabeza. Empuje, empuje y más empuje son al parecer los ingredientes de los que se sirven los blancos para sacar adelante sus partidos. Pero ahí siguen apurando sus opciones gracias al resultadismo de
Capello que los ha mantenido con vida y con el
plus que ahora les puede dar el sentirse líderes.
El
Barça por su parte deberá llevar a cabo un enorme sobreesfuerzo para sobreponerse a una temporada que le pesa ya demasiado. Y así será también en parte, por culpa de una afición, que sin reparos, me atrevo a calificar como
una de las peores del mundo.
Estoy de acuerdo en que es iunadmisible lo que sucedió en
Getafe y la imagen que se dio, pero el aficionado barcelonista debe saber que en los momentos malos es cuando de verdad hay que apoyar al equipo, nunca dejarlo sólo, ni darle, a la más mínima, la puntilla para que se acabe hundiendo, como si del
Titanic se tratase...
No se puede sacar el pañuelo cuando aún no hay nada decidido. Esos mismos jugadores aún están en condiciones de revertir la situación, algo que, sin la más mínima muestra de confianza, se torna mucho más difícil. Animar cuando el equipo es líder y saca más de 10 puntos al segundo lo sabe hacer todo el mundo.
Cada vez que pienso en esta pésima actitud, me hierve la sangre y en esos momentos deseo, que el equipo no gane. Es lo que merece una afición que no sabe estar a la altura cuando el equipo lo necesita. Siempre lo digo, si el
Camp Nou lo llenara una afición como la del
Atlético del Madrid o la de
Sevilla -por no hablar incluso de las grandes hinchadas argentinas- el
Barcelona en casa sería imbatible...
El caso del
Sevilla es todo una incógnita. La
UEFA puede convertirse en el termómetro que marque sus opciones. Ganarla, le daría alas para el tramo final de liga. Perderla podría ser un tremendo mazazo del que no levantaran cabeza.
Puede pasar de todo, pero pase lo que pase, la temporada del
Sevilla habrá sido magnífica.
Vamos, que esta, pasará a la historia como la liga que nadie quería y quizás la que se acabe llevando el menos malo de cuantos candidatos la acaben peleando. Se admiten apuestas. ¿Alguien se atreve?
Tags: Barcelona, liga, liderato, Real Madrid, Sevilla