Podríamos decir, casi sin meido a equivocarnos, que la prensa deportiva basa sus ventas en sus portadas. Un excelente titular, una gran exclusiva, la foto de un bonito gol o el anuncio de un ilusionante fichaje pueden facilitar y mucho las cosas. Es sin duda el gran anzuelo con el que atraer a sus lectores.
Pero claro, la portada debe ser mínimamente seria, fruto de una idea a la que se ha ido dando forma y que se ha madurado a lo largo de la tarde-noche anterior
Y no valen experimentos. De lo contrario, pueden acabar saliendo cositas como esta:
Marca, 24 de abril de 2007
Esta portada me permite sacar dos conclusiones:
1) carece de objetividad, pues está basado en una observación y una posterior interpretación muy subjetiva. Vamos, lo que les conviene. En estos momentos responde más a un deseo que a una realidad.
2)
Marca para esta portada demostró una falta de buenas ideas preocupante. La imaginación se dispara más de la cuenta y eso no es bueno...