Ya lo dicen que los ingleses son "especiales". Mejor dicho, son diferentes. Un hecho plenamente constatable en aspectos tan cotidianos y comunes como son el conducir por la izquierda, el pagar con libras y peniques cuando los países más importantes de Europa lo llevan haciendo con euros en los últimos años o tener una familia real cuyas constantes salidas de tono y escándalos no cesan nunca de sorprender a propios y extraños. That's England, my friend.
Y hablando de las peculiaridades inglesas, en un blog de fútbol, no podía dejar de hacer alusión a un hecho que no por repetirse cada año deja de parecerme chocante.
En el fútbol de hoy día, en el que las continuas y repetidas lesiones son noticia, la mayor parte de ellas achacadas al ritmo sin tregua que marcan los calendarios, resulta curioso ver una liga tan importante como en la Premier -para mi la más atractiva junto con la española- se juegan hasta tres partidos en espacio de 7 días.
Mientras muchos campeonatos paran durante el período navideño, otros intensifican su ritmo a un nivel vertiginoso...
Es difícil encontrarle justificación. Algunos apuntan a que el período navideño, puede llevar más gente, en plenas vacaciones, a los estadios a ver fútbol. Quizás se olvidan de que para ver fútbol hay que pagar y no precisamente poco. Me explico: el problema de la afluencia de aficionados a los campos de fútbol no tiene por que estar vinculada al tiempo libre del que éstos gocen sino que muchas veces depende del desembolso que deben de hacer para ir a ver a su equipo. Pero bueno, eso es otro tema y ya habrá tiempo de tratarlo más a fondo en otro artículo.
Volviendo al tema que estaba tratando, a esta clase de sobredosis de fútbol que llevan a cabo los ingleses por estas fechas, uno puede llegar a pensar que para el que le gusta el fútbol eso es algo fantástico y que son otros los que deberían tomar ejemplo. Yo personalmente creo que no.
Total, por estar dos semanas sin ver jugar a su equipo que yo sepa no ha muerto nadie ni nada por el estilo.
Bueno, casi mejor que la cosa siga así. Que tampoco es para nada una mala alternativa al fútbol, el poder estar con la familia y con la gente a la que quieres.
Mientras, los ingleses se dan un atracón...de fútbol. ¡Buen provecho!