Ayer las plantillas de fútbol y de baloncesto del Real Madrid junto con sus respectivos cuerpos técnicos y los altos cargos merengues personados entre otros en Ramón Calderón presidente del club y Don Alfredo Di Stéfano presidente de honor, se reunieron para hacer la tradicional comidad de Navidad.
Nada mejor que el espíritu navideño, que estos días de felicidad y alegría para planetarse cómo afrontar los retos que se presentan y como no, para expresar los mejores deseos que uno tiene para el año que se avecina.
Y eso es lo que hizo Ramón Calderón. Y el hombre no se conforma con poca cosa. Es ambicioso, una cualidad que con mesura, siempre es buena, pero que en exceso -com todo en esta vida- nunca suele serlo. El mandatario blanco lanzó un deseo en forma de reto: "A ver quién llega primero a la Cibeles y con qué Copa" dicen que fueron sus palabras.
Hay que recordar que estos dos equipos, no han cosechado precisamente éxitos los últimos años. El de baloncesto sí, ganó la liga hace dos temporadas, pero cabe recordar que fue merced a un triple sobre la bocina de un gran Alberto Herreros. El tiro entró y todos contentos, pero si no llega a entrar....estaríamos hablando de una sección que acumularía 6 años sin títulos. Pero el caso del baloncesto no es el peor, es más, este año están jugando muy bien y vuelven a parecer un equipo ganador y con serias opcines a ganar, por primera vez en los últimos años.
El caso más flagrante es el del fútbol. Un equipo hecho a golpe de talonario que no funciona. En él se dipositan cada año las grandes esperanzas del aficionado blanco. Son ya 3 años sin ganar absolutamente nada y un cuarto año sin algo que celebrar sería el fracaso más absoluto para este club históricamente acostumbrado a ganar. Y más viendo como está el eterno rival.
De todas formas, Calderón muy probablemente busque reacción en sus jugadores, tratar de motivarles para que vuelvan a la senda del triunfo. ¿Lo consiguió? no lo sabemos, pero de bien seguro que pronunciando esas palabras y viendo como están las cosas ahora mismo, a alguno que otro con tanta presión, se le debió de atragantar el postre... que les sea leve