Y ya lo tenemos aquí: el Mundialito de clubes, el enésimo invento de la FIFA. Una competición relativamente joven que pretende ni más ni menos que coronar al mejor equipo del planeta. Los grandes triunfadores de 2006 en todos y cada uno de los cinco continentes, llegan a Japón para hacerse con este título que sumar a su palmarés
Sin embargo, a pesar de como la podemos presentar, para muchos se trata de una competición de escaso prestigio y es ahí donde no estoy de acuerdo. No lo es ni ahora ni antes, cuando era conocida como la Copa Intercontinental.
¿Quién la desprestigia? aquellos que no tienen opción de disputarla. Así de simple. Es la típica competición que no suele ser valorada hasta que se tiene la oportunidad de jugarla y ganarla. Entonces es la monda, la competición que te puede encumbrar, que te puede reafirmar como el número 1.
Mientras, para aquellos que se deben conformar con verla por televisión, no es más que una pantomima del fútbol a gran escala. Ya se sabe, desprestigiar un título así no deja de ser un efecto colateral de la envidia...
Y es que sacar un billete para su disputa requiere algo al alcance de muy pocos. Ni más ni menos que ganar un gran título a nivel continental, se llame Champions League, Libertadores, etc. ¡Ni que los contendientes -tengan más o menos nombre- salieran de un sorteo!
Cada uno lo afronta conciente de las posibilidades que puede tener pero sin renunciar a nada. Nunca se sabe cuando se puede tardar en disputarlo de nuevo. Puede que nunca más, por lo que hay que darlo todo. Vamos, que nadie va al Mundialito a hacer turismo.
Si alguien aún así considera que no vale la pena disputarlo, que renuncie a jugarlo si algún día para ello se clasifica. Pero claro, nadie lo hará, porque aunque se trata de un pequeño torneo -que lo es- tiene su prestigio.