Así despedían al equipo, el pasado miércoles, los aficionados periquitos que se reunieron en Montjuïc para ver el encuentro de 1/16 de final de la Copa entre el defensor del título, el Espanyol y el Rayo Vallecano, un equipo que actualmente se encuetra sumido en la 2ºB de nuestro fútbol, muy lejos de aquel equipo que años atrás llegó a líderar la 1ª división de nuestro fútbol.
A priori, partido fácil para los de Valverde. Varios motivos había para creerlo así. Son los vigentes campeones del torneo, tenían el partido de vuelta en casa al que llegaban con un empate -injusto, eso sí- 1-1 además de la superioridad que se le presupone a cualquier equipo de Primera división respecto a otro que milita dos categorías por debajo, con una plantilla más humilde y menos presupuesto con que reforzarla.
Pero, cuántas veces hemos reflexionado sobre lo caprichoso que es el fútbol? un deporte siempre abierto a ofrecernos sorpresas, que es capaz de brindarle al pequeño la posibilidad de ganar a un grande si le juega con un plus de concentración y de intensidad. El fútbol es grande, grande e imprevisible y por eso nos gusta tanto.
Con todo esto, el partido de vuelta de los 1/16 de final entre Espanyol y Rayo Vallecano fue un episdio más, un nuevo ejemplo de lo que acabo de comentar. El Rayo, conciente de que se la jugaba, salió más concentrado. Sabían con lo que contaban ellos y con lo que contaban sus rivales. Y jugaron su partido. El Espanyol, no supo hacerlo, para desesperación de la parroquia periquita.
El conjunto entrenado por Pepe Mel logró un tanto que le adelantaba en la eliminatoria y el Espanyol fue incapaz de reaccionar. Sólo un tiro al palo al que uno a veces podría agarrarse como a tabla de salvación. Ya sabeis, "que si no hemos tenido suerte", "que si esa pelota llega a entrar"...pero no, las excusas no valen. Los jugadores, técnicos y directivos lo saben y así lo reconocen públicamente.
Ahora el técnico, Ernesto Valverde podría estar en la cuerda floja y jugárselo todo ante una necesitadísima Real Sociedad, colista de Primera división y que curiosamente entrena Lotina, el técnico que llevó a los blanquiazules a la conquista de la Copa tan sólo 7 meses atrás...las vueltas que da eso del fútbol, verdad?
Lo que nos queda es ver si la Real Sociedad resurgirá esta jornada de la mano de un Miguel Ángel Lotina, que bien podría convertirse ahora, en el verdugo de Ernesto Valverde, su sustituto en el banquillo del último campeón de Copa. Un equipo que ya no podrá revalidar el título, y que a partir de ahora tendrá que sudar mucho la camiseta para no pasar apuros al final de temporada. Una camiseta, que según sus aficionados, no la merecen.