Fantástico debut el de la selección española. No sólo por el marcador, un 4-0 rotundo que refleja la enorme superioridad de los hombres de Luis, sino también por la imagen ofrecida, la de un bloque muy bien conjuntado y sin fisuras, en el que cada jugador tiene su rol perfectamente asumido.
Debo reconocer que el partido me ha sorprendido. Hoy, día D y hora H, se mezclaban en mi, sensaciones contradictorias. Por un lado la ilusión, la esperanza de empezar con buen pie este campeonato del Mundo. Hacerlo siempre supone una importante inyección de moral tanto para jugadores como para aficionados. En un símil algo peculiar -soy conciente de ello- es como el
Red Bull: te da alas.
Pero por contra, otra parte de mi reprimía cualquier sensación de optimismo para convertirla en temor y en desconfianza. Supongo que los precedentes más recientes de España en campeonatos del mundo y de Europa tenía la culpa. ¿Y si nos eliminan en cuartos? esa pregunta no dejaba de rondarme la cabeza. Maldita conciencia... [...]
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