Una Italia camaleónica se enfrenta a Ucrania
Tras el Italia-Australia, la prensa internacional analizó con sarcasmo el juego italiano y, entre otras cosas, afirmó que se había visto “a la típica Italia que especula con el resultado”. Así, en los últimos días, hemos asistido a la clásica polémica entre los defensores del fútbol de ataque y los defensores de “conservar el resultado”, con divagaciones sociológicas varias.
Se acercan los cuartos de final de la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006 y, si no fuera por el dramático episodio protagonizado por el ex defensa del Juventus y de la selección italiana Gianluca Pessotto, afortunadamente fuera de peligro tras caer al vacío desde casi diez metros de altura, podría afirmarse que la tensión en la concentración italiana es la adecuada.
Hay poca polémica interna y buena predisposición para responder en el campo a las provocaciones que llegan desde fuera. Así pues, la concentración no debería ser un problema para los hombres de Lippi, que para proseguir su camino a Berlín tienen que esforzarse al máximo desde el punto de vista psicológico.
El de Ucrania es un partido difícil, pero es también una buena ocasión para demostrar hasta qué punto puede transformarse esta selección. Tras un encuentro agresivo contra una Ghana igual de impetuosa, y tres partidos (frente a Estados Unidos, la República Checa y Australia) en los que el equipo de Lippi entregó el centro del campo a sus rivales, pero en los que únicamente encajó un gol (en propia puerta) y se adelantó siempre en el marcador, el encuentro contra la selección del este de Europa se presenta diferente.
¿Cómo puede sorprender Ucrania?
Ucrania es un rival difícil por una serie de razones: le gusta esperar al rival, tiene la posibilidad de alinear a estrellas como Shevchenko y a jóvenes con talento como Milevskyi, es la única selección que todavía puede sorprender en una Copa Mundial sin sorpresas y, sobre todo, representa el clásico país del este de Europa cuya arma más peligrosa es su orgullo nacional y su entusiasmo por el debut.
El partido contra Suiza demuestra que los hombres de Blokhin no tienen ninguna intención de levantar el ritmo y atacar a Cannavaro y compañía. Al contrario, esperarán atrás las acometidas de su rival. Por otro lado, si analizamos el cuadro de honor de la Copa Mundial de la FIFA, en las cuatro primeras plazas encontramos los nombres de la Polonia de Lato (1974), la Polonia de Boniek (1982), la Bélgica de Scifo (1986), la Bulgaria de Stoitchov (1994), la Croacia de Boban (1998) y la Turquía de Hakan Sukur (2002). Sin duda, se parecen todas a la Ucrania de Shevchenko.
¿Cómo se puede sorprender a Ucrania?
El fútbol no es sólo regate, goles espectaculares y posesión del balón. El fútbol, cuando no se posee una “calidad técnica excepcional en el mediocampo”, como le ocurre a la Italia actual, consiste también en saber resistir durante noventa minutos sin conceder ocasiones de gol y en interpretar de la mejor manera, y partido a partido, el juego que se debe practicar.
Un gran delantero puede dormir durante 89 minutos y luego, en una sola jugada, resolver un partido equilibrado. Un gran defensa debe permanecer concentrado durante noventa minutos, con el corazón en vilo, sufriendo, porque perder el norte durante un único instante puede poner en peligro toda su actuación. No se requiere ningún golpe de efecto. A veces es necesario mandar el balón a la tribuna. Pero no se permiten dudas, especialmente en una ronda eliminatoria.
En Hamburgo, Italia podría tener que interpretar el papel que hasta ahora han hecho sus rivales, es decir, plantear un partido al ataque. Para ello, deberá precisamente confirmar su condición de selección camaleónica, capaz de variar de un partido a otro según el guión exigido.
Lippi sabe bien que todo esto es posible, ya que su equipo, a lo largo de una racha de imbatibilidad que perdura desde el 9 de octubre de 2004 (su ultima derrota fue ante Eslovenia por 1-0 en un partido arbitrado por De Bleckeere, el mismo árbitro de estos cuartos de final), las ha visto de todos los colores y siempre ha salido adelante.
Tres hombres podrían resultar decisivos, por encima del resto. El primero es Francesco Totti, más sereno tras su primer gol en la Copa Mundial; el segundo es Andrea Pirlo; y el tercero, hasta ahora utilizado con cuentagotas, Mauro Germán Camoranesi. Este último, si está en óptimas condiciones, puede ser uno de los elementos capaces de dar brío y calidad técnica a cualquier propuesta de ataque.
Superado el escollo de Ucrania, se volvería al juego clásico: no hay ningún otro equipo que, sobre el papel, sea inferior a Italia. Para el hipotético partido contra Alemania o Argentina, podría reaparecer Alessandro Nesta. Sólo con él, Italia se sentirá realmente segura...
Fuente:
fifaworldcup.com